El Cabildo de Tenerife dio ayer marcha atrás y anuló el permiso que concedió a un grupo de cazadores para matar a tiros a 15 perros abandonados en Arona por "la gran alarma social" y las duras críticas de las protectoras de animales de la Isla. La manada de canes deambulan por Arona desde principios de verano y, según informó la Guardia Civil en julio, la jauría había atacado en la Montaña de Guaza, donde se refugiaba, a varias personas que transitaban por la zona. El Ayuntamiento aronero fue el que dio el toque de alarma a la administración insular, al advertir que no contaba con los medios suficientes para capturarlos ya que ni las trampas ni los lazos habían surtido efecto "porque los perros son huidizos".